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Mujeres comunicadoras

Cuando el P. Santiago Alberione, atento a los Signos de los tiempos, y a la evolución histórica del siglo XX, vislumbró el nuevo rol que la mujer debiera desempeñar en la sociedad, intuye con fe profética, que también la mujer consagrada a Dios, deberá dar su aporte a la evangelización en el amplio campo de la comunicación, donde nos compete un verdadero ministerio.

Su opción radical por Jesús, orienta todos sus anhelos, capacidades y energías hacia Dios, transformándola en un testimonio vivo de la fe que profesa, como garantía de su ministerio en la Iglesia. Como San Pablo, el gran pregonero de Jesucristo, las Hijas de San Pablo dedican su vida al anuncio del Evangelio, procurando hacer penetrar a Jesús en el corazón de todas las personas, como auténticas comunicadoras.

Presentes en 53 países y en las diferentes culturas, realizando nuestra misión apostólica con los medios de comunicación, tratamos de influir en los procesos comunicativos que constituyen la convivencia humana pacífica, fraterna, solidaria y asumimos también, los caminos electrónicos por los cuales “el Evangelio se hace imagen, sonido, acción y movimiento” para llegar más rápidamente a las personas.

Horizontes universales, apertura a todos los pueblos, audacia para actuar en situaciones siempre nuevas propias de la comunicación, son la herencia que el Fundador nos ha dejado para el desempeño de nuestra misión. “La radio, la televisión, el cine, el Internet, CD-ROM, son los púlpitos de hoy; el estudio de grabación, las librerías son los nuevos templos desde donde las Paulinas anuncian el Evangelio”. P. Alberione.